El pediatra de Ahraya e I’lah Bennett le dijo a su madre que el retraso en el habla de las niñas probablemente se debía a que los gemelos a menudo desarrollan su propio lenguaje para comunicarse entre sí. Guadalupe Bennett se mostró escéptica. Dice que las niñas apenas se comunicaban entre sí y no socializaban con otros niños durante sus frecuentes visitas al parque.
Un día, en ese mismo parque, Bennett conoció a una representante de Head Start y descubrió la respuesta a sus inquietudes. Se enteró de que Head Start derivaría a sus hijas para que se les realizaran evaluaciones para determinar retrasos en el desarrollo y los servicios necesarios. Las evaluaciones profesionales determinaron que ambas niñas tenían retrasos en el habla y se beneficiarían de los servicios de apoyo.
Hace un año, Bennett inscribió a las niñas en Early Head Start, que atiende a niños desde el nacimiento hasta los tres años. Hoy, están en Head Start, donde continúa su terapia del habla. Bennett dice que ahora es más fácil entender sus deseos y necesidades, y las niñas no temen jugar con otros niños.
Head Start no solo ha apoyado a las gemelas, sino que también le ha brindado a Bennett un lugar para aprender habilidades de crianza y participar en su educación. Ella preside el comité de políticas de Head Start en Pacific Asian Consortium in Employment (PACE). “Voy a todas las reuniones y aprendo mucho como madre primeriza”, dijo. Gracias a ese encuentro casual en el parque, las preocupaciones de Guadalupe Bennett se han transformado en oportunidades.

