Perspectiva de una antigua madre: María Zepeda comparte su historia

Cuando mi hijo menor tenía cinco meses, lo inscribí en Early Head Start. Rápidamente se convirtió en parte de nuestra rutina semanal que la maestra viniera a nuestra casa. Después de algunos meses, ella me comentó que había notado algunos retrasos en el desarrollo de mi bebé: no podía pronunciar ciertos sonidos, no podía controlar sus rabietas y no le gustaban ciertos sonidos y texturas.

Esta noticia fue devastadora para mi esposo y para mí, pero la maestra nos consoló y nos dijo que nos centráramos en lo positivo para poder ayudar a nuestro bebé. Mi hijo empezó a recibir terapia ocupacional con regularidad, del habla y de comportamiento, y continuó con el tiempo dedicado con la maestra.

La persistencia y la paciencia empezaron a generar resultados cuando mi hijo cumplió dos años y medio. Empezó a conectar sílabas, a usar el lenguaje de señas y ya no lloraba tanto. Fue increíble. Cantaba durante las visitas domiciliarias con la maestra y empezó a tener interés en los libros y la música. Poco a poco, demostró progresos.

La intervención temprana de Early Head Start cambió nuestras vidas. Quiero agradecer especialmente a la Srta. Gabby por hacer más de lo que se esperaba de ella por nosotros. Estoy orgullosa de formar parte del programa de Desarrollo Infantil de Pomona USD.

Ir al inicio